top of page

TERROR QUE ATRAPA

  • Foto del escritor: Samuel García
    Samuel García
  • 24 ene
  • 4 min de lectura

De repente, la paciente se quedó aterrada.

¡Está ahí, está ahí! —repetía sin parar, aunque no parecía haber nada frente a ella.

La doctora Rose llamó rápidamente por teléfono para pedir ayuda, pero al colgar, la paciente ya no se movía. Se quedó completamente inmóvil, con una enorme sonrisa dibujada en el rostro. Acto seguido, cogió un trozo de vidrio roto, se lo clavó en la cara y se cortó el cuello de un lado a otro. 


Esta es una de mis escenas favoritas del cine de terror, concretamente de la película estadounidense Smile. Esta producción, dirigida por Parker Finn y estrenada en 2022, narra la historia de la psiquiatra Rose Cotter, quien, tras presenciar un episodio tan extraño y traumático con una paciente, empieza a experimentar sucesos aterradores que no logra explicar y que, poco a poco, se apoderan de su vida. 


Es una obra que me fascina especialmente porque transmite, de forma constante, la sensación de que la protagonista nunca está a salvo. A diferencia de muchas películas del género, Smile no introduce escenas románticas ni momentos de comedia para contrarrestar la intensidad de la narración y proporcionar un momento de paz. No hay pausas. No hay refugio. El miedo es continuo.


Sumado a esto, los personajes son inteligentes y no responden al típico cliché del cine de terror en el que parece que todos buscan su propia muerte y que causa tanta frustración en el público y una sensación inquietante al mismo tiempo que genera una desesperanza total ya que todo apunta a que sobrevivir es prácticamente imposible. 


Durante la película resulta difícil (casi imposible) distinguir entre lo real y lo imaginario. Esa confusión, sumada a escenas grotescas y a algunos de los mejores jumpscares mejor construidos que he visto, convierten Smile en una película de terror especialmente efectiva.


Uno de los factores que convierten el género de terror en el favorito de muchos es el componente de misterio que suelen acompañar estas obras, como en el caso de esta película, donde la doctora Rose investiga lo que le está ocurriendo. Este aspecto mantiene al espectador concentrado en la trama y convierte la tormenta de sustos y cambios bruscos en la música en una historia memorable e interesante. La mezcla de misterio con peligro lo hace más emocionante, más intenso. 


Pero entonces surge la gran pregunta: ¿por qué sentimos miedo al ver estas películas?


Como explica el novelista de terror Stephen King en Danse Macabre: lo que realmente nos aterra es nuestra propia imaginación. Un ejemplo sencillo, que seguramente todos hemos visto, sería el de una puerta entreabierta que únicamente deja ver un vacío oscuro: nos asusta lo que podría haber detrás, nuestra mente comienza a imaginar situaciones y criaturas horrendas, cada una peor que la anterior, pero, cuando se abre la puerta, lo que hay detrás nunca es tan terrorífico. Ahí yace el verdadero terror: en nuestra mente, no en el sonido o en la pantalla. Por ello, nos asusta tanto la oscuridad: no vemos ni oímos nada, el exterior calla, permitiendo a nuestra mente imaginar. 


Y ahora, la pregunta del millón: ¿por qué nos atraen las cosas que dan miedo?


Pues, como bien comenta Stephen Graham Jones en You’re anxious. You're afraid. And I have just the solution: “Hay mucho que temer: el cambio climático cada vez más evidente, la fragilidad de nuestros sistemas políticos, virus mutantes que convierten el aire que respiramos en algo peligroso…”. 


Todas estas situaciones generan ansiedad entre un 20 % y un 30 % de la población. Aquí entran en juego las películas de terror, que nos ayudan a sobrellevar esa ansiedad e incluso a comprenderla: “Cuando ves una buena película de terror, o cualquier buena película, te desconectas de los problemas de tu vida. Hay un momento de atención plena”. “El terror siempre ha dialogado con los miedos y ansiedades de su época… no solo los refleja, sino también nos ayuda a procesarlos”. 


Es decir, este tipo de cine no solo nos da un respiro mental, sino también nos permite entender lo que sucede y sentirnos mejor después. Todo esto es posible porque lo vivimos en un entorno seguro, como explica David DiSalvo en Why do we crave horror movies?: “Cuando vemos películas de terror, activamos nuestra respuesta de lucha o huida en un entorno donde controlamos las variables”. 


Desde mi punto de vista, el terror seguirá siendo el género estrella de octubre. Tal vez cambie la forma de consumirlo: la tecnología ya lo está transformando todo, y experiencias como la realidad virtual o los videojuegos de terror intensifican la vivencia. Ya no observamos a un personaje resolviendo un misterio y escapando del peligro: ahora somos ese personaje.


Como dice DiSalvo: “La exposición voluntaria a aquello que nos asusta puede contrarrestar el estrés de la vida, debilitar la ansiedad y reforzar nuestra resiliencia”. Por eso creo que los humanos nunca dejaremos de consumir este tipo de historias, sin importar el formato. El miedo, al final, también nos protege.






Writer: Samuel García

Editora: Anna Chen

Comentarios


Historias del día

¿TE LO VAS A PERDER?

Lo mejor de la semana, directo a tu inbox.

HISTORIAS JUVENILES QUE IMPORTAN

¡Gracias por suscribirte a YP!

  • Instagram
  • TikTok
  • Twitter
  • LinkedIn

© 2025 por YP. Desarrollado y protegido por YP.

bottom of page